Melendi – Gangs of London
Si no conoces Musicopolis, aún no has visto nada
The Beatles – Can’t Buy Me Love
La canción compuesta por Paul McCartney es un alegato en contra del dicho popular de que el dinero todo lo compra, de que todos tenemos un precio. “Can’t Buy Me Love” se convirtió en el cuarto número uno de The Beatles en el Reino Unido. Para un servidor una de las composiciones más bellas de los de Liverpool, junto con “She Loves”, “Let It Be” y “Yesterday”.
Si me lo hubieras pedido te hubiera dado todo mi amor, ese que te llevaste sin permiso y que yo te habría regalado.
Fergie – London Bridge
A golpes de hip hop la bella actriz y cantante Fergie nos acerca en el título de esta canción, primer single de su disco debut “The Dutchess”, a uno de los monumentos más emblemáticos y típicos de Londres: el bellísimo Puente de Londres, cita obligada en la visita a la capital anglosajona. La gran potencia vocal y sex appell de la cantante se dan cita una vez más en esta composición musical, tan censurada como pegadiza, en la que la que el sentimiento borde y urbano es su característica principal.
Motörhead – English Rose
¿Recuerdan aquel chispeante diálogo de la película Airheads (1994)? En él se planteaba la disyuntiva: ¿quién ganaría en una pelea entre Dios y Lemmy? Cualquier respuesta es errónea, porque ¡Lemmy es Dios! Precisamente por ello, tal vez, pertenece a una de las poquísimas formaciones respetadas igualmente por heavys, rockers, punks y otras subespecies; lo mismo, después de tres décadas reventando oidos y sublevando a las mentes bienpensantes de todo el mundo, se descuelga con un disco de versiones del pop más radiable de los cincuenta junto a dos figuras del Rockabilly como Slim Jim Phantom y Danny B. Harvey, el irreverente y genial “Fool’s Paradise” (2006), que publica su larga duración más salvaje en lustros: Motorizer (2008), una declaración de principios absoluta.
De éste último hemos extraido este explosivo tema: English Rose, una curiosa declaración de amor hacia una típica inglesita, modosa y dulce, que esconde a una fiera libidinosa, voluble y seductora. Puro Lemmy, socarrón y sucio, puro Motörhead, potente y vital. Aprendan, aprendan, neófitos y estudiosos de esto del Rock and Roll. Porque ESTO es el Rock.
Almudena Eced
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Judas Priest – The Ripper
“Un pequeño melodrama victoriano con ligeras incisiones quirúrgicas aquí y allá”. De esta elegante y terriblemente británica manera presenta Rob Halford, el auténtico Metal God, la Voz del metal con mayúsculas, el famosísimo tema de Judas Priest “The Ripper”, la historia del sanguinario asesino de prostitutas en el Londres de finales del XIX que tantas veces ha sido recreada, tanto en pantalla como por la literatura de todo el mundo.
Señores, señoras, un minuto de silencio. Nos encontramos ante uno de los temas más definitorios de lo que fue el heavy metal de principios de los ochenta. El Destripador. Un rompegargantas para cualquier aprendiz de cantante heavy que se precie, coreado por generaciones en conciertos y bares en vano intento de llegar sin dolor a los imposibles agudos del maestro. Un antes y un después. Años más tarde Halford huiría de los Priest siendo sustituido precisamente por el “Ripper” Owens, un fanático del grupo, luego, cheques mediante, regresaría la formación original… pero nada nunca sería lo mismo. Gocen, pues de este momento único.
Almudena Eced
Blackmore’s Night – Greensleeves
Cuenta la leyenda que el Rey Enrique VIII de Inglaterra compuso esta delicada canción para seducir a su futura consorte Ana Bolena, que rechazaba continuamente sus intentos de congraciarse con ella. Sea o no cierto, el tema ha trascendido a su propio origen, transformándose en un clásico interpretado con igual entusiasmo por consagrados instrumentistas y por mendigos suburbanos.
En la versión que hoy traemos, el otrora gruñón y desquiciado Ritchie Blackmore, que ya realizara otra anteriormente con Rainbow, obviamente mucho más dura, se transforma en trovador gracias a la delicada presencia de su esposa Candice Night, musa de sus últimos años y causante de que este compositor agresivo, este personaje triste y negro que tan atractivo nos resultaba, sea ahora un anodino hombre feliz. Disfrútenlo, porque es una verdadera maravilla.
Almudena Eced
Manowar – Hail to England
En una jugada maestra de los Reyes del Metal, la inclusión de este tema, que acabaría por dar nombre al disco, significó en espaldarazo definitivo para Manowar en Inglaterra y, por extensión, en Europa. Estrategias comerciales aparte, se trata de un disco de escucha obligada para cualquier joven seguidor del metal, y de un tema creado para lograr que la sangre hierva.
Así que, recojan su espíritu, inclínense ante el poder absoluto y disfruten. Si este himno entre los himnos no logra en ustedes una transformación vital profunda, un deseso irrefrenable de salir, beber y luchar por lo que es justo, o al menos de montarla con los amigos en el bar más cercano, es que por sus venas no corre sino horchata.
Almudena Eced
Iron Maiden – Aces High
La narración de un piloto británico de la RAF que se enfrenta a los aviones de la Luftwaffe alemana durante la Batalla de Inglaterra sirvió a Steve Harris para componer uno de los temas más emblemáticos del quinteto-sexteto británico, adalides de lo que se diera en llamar New Wave of British Heavy Metal. En sus interpretaciones en directo suele ser precedida por el fragmento de un discurso de Winston Churchill, algo que también aparece en el video clip.
Para todos aquellos que han crecido escuchando este tema, deseosos de recordar tiempos en los que unos acordes marcaban la diferencia entre un día asqueroso y el comienzo de una velada memorable, va mi sentida dedicatoria. Para la nueva hornada de melómanos, una recomendación: dejaos llevar por un grupo y un estilo que señalaron a más de una generación.
Almudena Eced











Los versos más canallas, los más callejeros, los que no dan recibo de buen gusto pero sí garantías de calidad, dan forma y fondo a esta canción. La vida que se vive siempre a tope, de cero a cien en una noche de pasión, la que deja cadáveres siempre jóvenes y bien parecidos, la que se toma en pastillas y se mezcla con alcohol. La vida que se bebe a tragos de juventud, la que salta al vacío y sin red, la que asalta corazones siempre a punta de miradas. La vida que pacta con la muerte, la que deja chupetones de nostalgia, la que nunca cicatriza las heridas.
La vida que tiene nombre de mujer. Nombre de mujer como el tuyo.